jueves, 16 de septiembre de 2010

Vacunas para ir a México

Una cosa de las que hay que tener en cuenta para ir a vivir a México, son las vacunas. ¿Qué hacer lo primero? Preguntar ¿A quién?Pues al becario que voy a sustituir (aprovechamos también para preguntar por el visado...)

- Oye, me han dicho en la beca que te pregunte sobre el visado.
- El visado? Bah, vas a Mexico de turista y antes de los 6 meses sales de país y vuelves a entrar para que te lo renueven (Que viva mexico!!)
- No j*das?
- Si si, esto funciona así.
- Y de vacunas, te has puesto alguna?
- Qué va! Yo me vine aquí a pelo, sin ningún tipo de condón para mi cuerpo
- En serio? Creía que alguna vacuna había que darse...

Pregunté a mi futura compi de piso, por si acaso.... Y me contestó, lo  mismo.

No me quedé del todo satisfecho con sus contestaciones, así que aproveché que vivía cerca del centro de vacunación en Madrid y  me acerqué por allí. Después de dos horas de charla de resaca, por supuesto, me sugirieron algunas; y concluí que me iba a poner:
- Hepatitis A y B: La B la tengo puesta, la A puede que me la ponga, todavía lo tengo que decidir.
- Fiebre tifoidea: Tres pastillas a tomar en días alternativos. A alguno del curso le hizo reacción, por mí pasó como si nada. Estómago de hierro me llaman :-)
- Fiebre amarilla: me puse la vacuna un martes y me dijeron: "en 4 días puede que te haga reacción".
Llegó el dichoso el día de la reacción: sábado. Yo esperando a ver si me hacía. Parece que no se quiso presentar a la cita, así que decidí salir a dar una vuelta y celebrar el cumpleaños de Julen. Como siempre, no defaudó y fue una fiesta al más puro estilo nuestro, hasta bien entrada la mañana.
Domingo, de resaca (supuse). Lunes ¿de resaca? Mmmmm, sospechoso, pero no sería la primera vez.
Martes: clase por la mañana (suelo tenerla por la tarde) = muerte y destrucción. ¿Y todavía me sigue la resaca? A mediodía concluí que eso no era la resaca. Había bajado mis defensas durante el fin de semana, y la cita con la fiebre amarilla llegó un poco más tarde de lo esperado.
Llegó sin llamar a la puerta y entró de pleno. Durante el examen que tenía lo pasé muy mal (que luego me salió sorprendentemente bien) y durante esa semana me dediqué a ir a clase y dormir. Comer lo justo, porque ni me apetecía.
Dormí una media de 13 horas al día. Y me levantaba con ganas de seguir durmiendo, pero me levantaba porque había que ir a clase... Era una típica fiebre que te dejaba como si te hubieran dado una paliza que no veas.

Esto duró hasta el viernes. Que hubo que salir, pero muy suave, por si acaso todavía quedaban los úlitmos coletazos de la amarilla. Hubo un momento del viernes en que parecieron surgir de nuevo los fantasmas de las alergias. Nada que temer, que no se curara con un poco de antihistamínicos en masa.
El sábado tocó fiesta de las buenas, como bien se merecía. 
Prueba superada: resaca sí, pero era resaca.


Y diréis: en México no hace falta vacunarse de la fiebre amarilla, de hecho ni siquiera la recomiendan... Sí, pero en sudamérica hay países donde se obliga a tenerla puesta. Y nunca se sabe a dónde iré en el año en el que vaya al otro lado del charco... ni en los próximos 10 años.

Ya tengo decidido que Buenos Aires, Guatemala y Sao Paulo, van a ser tres de mis destinos. Amén de la quedada que haremos en Nochevieja todos los becarios americanos. 

Canción que no sé su origen ni su título, pero la bailé una vez ganada la batalla a la amarilla:
¿La dicha del gallo?¿El polvorete?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

esto se merece que vayamos al malonie's a pedir el polvorete!!!
dios, estoy viendo a la gente ponerse vacunas y vacunas y vacunas y a mi ya me está dando hasta rollo no poner ninguna...

Kaly dijo...

La canción es canaria, de Pepe Benavente, el gomero más famoso, canción que he tenido que sufrir en todas las fiestas durante los ultimos años..... que desquicio!!