Después de la semanita en Berlín tocó volver a casa, y casi sin tiempo, volver a partir hacia un nuevo destino para seguir las vacaciones. Pero, como llegué un jueves y marchaba un sábado, había que salir el viernes (fiestas de Algorta) para hacer una despedida no oficial de los compañeros de trabajo.
Esta vez tocó ir a picos de Europa para hacer unas rutas en ellos con los amigos.
La primera, fue subir a San Carlos (2.212 m.). Cada 5 años, es tradición subir al pico llamado "Sagrado Corazón" y para algunos rezarle algo a San Carlos.
La ruta que escogimos, fue desde Colio (571 m.). Había que empezar la ruta bien prontito y ocurrió lo nunca visto! El tio Garko se levantó a las 4:30 de un sábado para ir a andar! Se produjo una situación muy cómica cuando pasamos por Potes, porque teníamos que "apartar" borrachos de la carretera para poder pasar. Y yo pensando que uno de ellos tenía que ser yo... Analizando las alturas, vemos que nos da un desnivel de 1600 y pico metros a subir y bajar. ¡Buena caminata para empezar! Destacar la llamada canalona: una pared de 800 m de desnivel, que menos mal que había niebla y no podíamos verla entera. Si no, no subíamos. Para mí, lo más duro fue la bajada. Al día siguiente mis cuádriceps decían que el ritmo que les había impuesto fue demasiado y decidieron vengarse de mí con unas agujetas.
La segunda ruta, en teoría era un paseo para soltar los agarrotamientos del día anterior. Empezamos en Camaleño, y por el camino viejo subimos a Los Llanos, luego a Mogrovejo, Redo, cambiar de ladera del monte pasando sobre el río (no me acuerdo de su nombre) hasta Tanarrio, subir a Brez, y hacer la ruta de las arredondas y bajar otra vez a Camaleño. En la práctica fue más agarrotamientos para el día siguiente.
Al día siguiente, habíamos planeado subir algún pico. Rápidamente se descartó, por el estado físico de todos los "tripulantes" y al ver lo que teníamos por delante, nos rajamos sin pensarlo dos veces. Día de relax, con visita turística por Potes, y bañito en aguas termales, que nos curó casi todos los males (las ampollas de alguno no las curaba nadie...).
Tercera ruta: subir a picos para hacer noche en ellos y volver a bajar. Subimos ya tarde según el horario previsto, pero no encontramos casi cola en el teleférico. Primer objetivo: Peña Vieja (2.617 m.). Con tiendas de campaña y todo, subir la canal y la última cuesta hasta llegar a la cima, se hacía todo un reto. Incluso hubo uno de nosotros que se quedó a pocos metros de la cima.
Más tarde tocó ir a Cabaña Verónica donde conocimos a Jedi, un chabal de unos 10 años la mar de majo que nos hizo pasar un rato bastante agradable hasta que se volvió un poco cansino. Y como colofón, subimos al collado de Horcados Rojos para ver el Naranjo de Bulnes, el valle de camino hacia él (que parece sacada de Marte) y la bajada que va hacia este valle (acojonante, de que acojona muuucho).
Tuvimos poca previsión al prever el agua que íbamos a necesitar y al final del día tuvimos que racionar nuestra bebida. Se dieron unas situaciones curiosas (parecía que estabamos fumando un porro y haciendo una "australiana" pero con traguitos a una lata). Dormimos en una cuevita, muy acogedora pero no lo suficiente como para dormir a la intemperie así que tuvimos que "montar" las tiendas.
A la noche, magníficas vistas de las estrellas y elucubraciones sobre posibles animales acercándose a nosotros y OVNIs sobrevolando el cielo.
El jueves venía la ruta de bajada. Desde nuestra cuevita, aproximadamente a 2400 m. hasta Camaleño 380m. Un desnivel de 2000 m. Al final (para mí y gracias a la pomada maravillosa de un acompañante, que alivió mis cuádriceps con mucha eficacia) resultó ser un paseo disfrutando de los paisajes y rememorando viejos tiempos en que yo no paraba de quejarme cada vez que hacía esa ruta.
El viernes recibimos a unos cuantos que se engancharon a la "expedición" pero con otro objetivo: fiesta, ya que el primero (hacer kilómetros a pie) ya se había acabado. Y bien que se cumplió el objetivo. Como era de esperar, Potes nunca defraudó con su fiesta y el viernes y el sábado disfrutamos todos de élla.
Desde aquí, quiero agradecer a todos los amigos que se unieron a este plan. Me hicieron vivir momentos inolvidables, e irrepetibles. Da gusto estar entre la gente a la que aprecias.
Igo nazazu nire mendira, aurki dezadan bidea.
Mikel Urdangarin - Non geratzen den denbora
No hay comentarios:
Publicar un comentario