Ayer se organizó una barbacoa en casa para despedirnos de nuestro italiano favorito. Una treintena de personas se acercaron a nuestro jardin para despedirle con una gran fiesta.
Como iba a venir mucha gente, sabíamos que no valdría sólo con una barbacoa. Así que tuvimos que improvisar una. Nos cogimos unas cuantas piedras del murito de delante de nuestra casa, y ala. Dos barbacoas que dieron mucho de sí.
Mucha carne, muchas salchichas, muchas cervezas y 16 litros de sangría. Y, por supuesto, el mejor chef en la barbacoa: yo. Una fiesta por todo lo alto.
También alguien se dignó a regalarme algo. Marion me prometió una sorpresa y aquí vino. Tres huevos kinder, y una goma con una florecita para mi coleta. Como las de los niños pequeños.Por supuesto, me la puse toda la noche.
Luego hubo de irse al 1000 Fryd a la festa Ghetto Soul. Llegué un poco tarde, y no pude disfrutar demasiado de esa fantastica música, con la compañia de Eleonora y Marian.
Al final, retirada a casa a las 5 y media, para estar durmiendo hasta las 8 dela tarde. me hequedado asustado cuando he visto el reloj a esa hora. Y yo que pretendía ver la carrera...
Según me he levantado ha habido que hacer otra barbacoa para acabar con los restos de ayer. Y todavía nos da para otra mas!!! No hablemos del alcohol, que parece que la gente trae pero no bebe.
Y en mi pueblo natal, de inundaciones. Me han sorprendido mucho las fotos que he visto de aquello.
Extremoduro - Dulce introducción al caos
2 comentarios:
Que no es de niño pequeño, que es de jovencita, hombre!
Come on!!!
joooder, vaya jartada de carne y de todo, ya hecho de menos una barbakoa pero con mas veduritas y cerveza bien fría! saludos garko, si ke han pasao por agua al pueblo,una pasada,y aqui tanto sol
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