martes, 10 de mayo de 2016

A Pepephone, esa orquídea roja recién fagocitada por una planta carnívora amarilla

Soy un usuario de Pepephone, y quiero mostrar mi desilusión por la reciente noticia que había leído, y hoy el propio Pepephone ha confirmado hoy con una carta a todos sus clientes: Nos (sí, creo formo parte de esa empresa) acaba de comer uno más.
Empezáis hablando con sentimentalismos, de que esta carta la han escrito todos (los 22) los trabajadores de esa empresa, más la gente que trabaja en la operadora (60 personas). Unos pocos trabajadores que a base de revolucionar el concepto que se tiene de una empresa, han logrado tener una operadora de telefonía móvil decente en este país, y eso que depende de otras operadoras para darnos un servicio. Una operadora que no se andaba con remilgos para cancelar un contrato y buscar otro cuando no se cumplían las condiciones acordadas, con dos agallas.
Lo que más me atrajo para llegar a ser cliente vuestro fue vuestro lema: "Cuestión de principios", es decir, sólo gasta en dar el mejor servicio, nada en atraer a otros clientes (de eso ya se encargan los clientes satisfechos) o en cualquier otro gasto que busque enriquecerse. Me dejasteis claro de que no erais una más, y que si estaba cansado de ir saltando de operadora en operadora, eso con vosotros se iba a acabar.
 Y así ha sido. Siempre que he tenido un "problema", se le ha aplicado la mejor solución, y si había algo malo para mí, se me decía antes de hacer nada. Las cosas, claras y el chocolate, espeso.
Hubo un par de veces que os vi anunciar en la tele, cosa que me dejó con la mosca detrás de la oreja, pero lo dejé pasar. Me convencí a mí mismo de que fue un pequeño desliz de ese departamento de marketing que decís que no existe. Pero cuando sacasteis vuestra compañía de luz, leí vuestros "principios", y ahí me volvisteis a cautivar (y olvidar lo anterior) cuando leí lo siguiente:
"Si crees que nunca te vas a quedar en el paro y no vas a tener un accidente y siempre te va a ir todo maravilloso y, por tanto, no quieres asumir estos 25 céntimos de los que se pueden beneficiar otros, tienes otras muchas compañías eléctricas que te podrán dar servicio, pero no Pepeenergy."
Y os sigo aplaudiendo. Olé, olé y olé.
Pero hace unas semanas me llegó esa noticia que (supongo que) todos temíamos: nos han querido comprar. Y yo me decía a mí mismo: "Eso no es problema, somos una compañía de principios, a los que nos da igual que nos pongan unos milloncejos (150, concretamente) en los morros". Hemos nacido para dar un servicio inmejorable y vamos a seguir luchando por conseguirlo.
Mi decepción: el hombre de rizos y gafas ha decidido amarrar esos milloncejos y dejarnos con el culo al aire. Para quedarse tranquilo ha escrito una carta que a mí, me ha hecho sentir (como he leído en un comentario del blog) "como un niño de 17 años al que su padre le viene con la historia de las abejas y las flores".
El señor que escribe esta carta (de forma anónima y a la vez en representación de todo Pepephone), nos intenta convencer, con un símil botánico, de que es lo mejor para nosotros, aunque nosotros veamos que esto es malo; que nada va a cambiar, porque si no, se perdería la esencia de Pepephone.
Pues mire señor escritor botánico, lo que tiene que hacer una orquídea roja, para seguir viviendo en el bosque de 4 árboles marrones (clara alusión a las 4 operadoras telefónicas que ejercen el oligopolio), es seguir alimentándose de sabia (clientes) poco a poco hasta hacerse lo suficientemente fuerte por ella misma para plantarles cara a los árboles grandes; no dejar ser el alimento de una planta carnívora amarilla, que para lo único que nos quiere es para seguir creciendo ella misma hasta ser un árbol más. Y es que... si mezclas y mezclas colores, al final el color que te sale, siempre va a seguir siendo marrón.
Sinceramente, a mí ya me han contado demasiadas veces esa historia de "es lo mejor para ti" y "nada va a cambiar". Así que no me creo (y usted tampoco debería) una palabra de lo que nos cuentan desde la planta carnívora, porque todos sabemos que al principio va a seguir todo igual, pero van a ir cambiando las cosas poco a poco, hasta acabar convirtiéndose en un árbol.
No voy a decir que me voy a cambiar de compañía, porque sigo diciendo que Pepephone es la mejor compañía en la que he estado, pero sí sé que no voy a intentar convencer a nadie más para que se venga porque no puedo asegurarle lo que a mí me habéis hecho creer.
Que, por favor, el tiempo me diga que me he equivocado.

Firmado:
Un cliente con principios

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