¿Como me iba a perder esta oportunidad de visitar una ciudad de la que estoy enamorado desde hace 7 años? Cuando me la ofrecieron, contesté que sí sin pensarlo. Y ahora, después de haberlo vivido, me reafirmo en mis creencias: mereció la pena.
Ha sido un fin de semana a lo hippie, en un hostalillo de la costa, durmiendo con otras 19 personas en la misma habitación. Ningún problema en cuanto a eso. Aunque está claro que como en tu cama no duermes en ningún sitio.

Hubo dos días de visita a la ciudad. En el primero, se nos "encajó" una australiana de nombre Rubi, muy maja. Se venía de hacer las sudaméricas. Al final la chabala me acabó rayando un poco (no paraba de hablar).
Y es que, me he dado cuenta, de que en esa ciudad los silencios son muy importantes. Por otro lado, algo que yo siempre he valorado. Aunque ha habido momentos en los que el silencio se me hacía muy incómodo. No sé si es porque no teníamos nada que decirnos o simplemente estabamos agusto así, difrutando del resto de sonidos.
Hubo un momento (lunes despues de comer) en el que, por primera vez, me sentí otra vez en mi ciudad natal. Pude cerrar los ojos y disfrutar del sol con la brisa evitando sentirme acalorado y el olor del mar complementándoles. Me pude volver a sentir en cualquier rincón de Inkestas o de la costa Vizcaína. En ese momento, pude echar un poco de menos Bilbao.
Afroman - Cause I got high
PD: la luz de la pantalla de mi móvil volvió a morir el viernes. Una pena
1 comentario:
¿Has ido y has vuelto ya? Qué rápido.
Algún día tengo que ver aquello. Espero que vayas sacando fotos para tu reportaje de Erasmus. No lo perdono.
Pues yo estoy aquí y no disfruto nada de la brisa ni de nada. Aunque creo que este finde hará bueno y puede que me dé una vueltilla por la playa o así a cambiar de aires, que me vendrá bien.
¡Que te sea agradable la vuelta a la "subrutina"!
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